Antonio y Ernesto Valdés Spirkin, la pasión por el tenis les viene de familia.

Tienen sólo 14 y 12 años, respectivamente, pero hace más de 7 que juegan al tenis. Su padre les animó a coger una raqueta, probaron y les «enganchó». Lo que empezó como un juego de niños en las pistas del club municipal de Arganzuela, su barrio, pasó a convertirse en poco tiempo en una pasión. Hoy, compaginan estudios y entrenamientos en el colegio SEK de Villafranca del Castillo y los dos sueñan con convertirse en tenistas profesionales algún día.

Tienen muchas cosas en común, además de su pasión por el tenis, aunque el tenista favorito de Antonio sea Novak Djokovic y el de Ernesto sea Rafa Nadal y aunque ambos te cuenten que las pocas veces que entrenan o juegan juntos «las cosas no siempre terminan bien», seguramente porque ambos tienen un espíritu luchador y una garra que descubres apenas los ves jugar. Su lema, con el que se motivan en los torneos, es «no importa si ganas o pierdes, lucha hasta la última bola y nunca des nada por perdido». Los dos perdieron su primer partido del primer torneo que jugaron, pero los dos te dicen convencidos que fue un aprendizaje de cara al futuro y después de cada partido hacen el correspondiente análisis, «sacando conclusiones del partido, del contrario y de ellos mismos».

Los dos sueñan con convertirse en tenistas profesionales algún día, pero son conscientes de las muchas dificultades para conseguirlo, de ahí que no se planteen abandonar sus estudios, a pesar del esfuerzo y el poco tiempo libre que ello suponga. Actualmente, forman parte del programa Sports Academy del colegio SEK de Villafranca del Castillo y el club UCJC, que les permite compaginar estudios y deporte. Ambos están muy contentos tanto con el colegio como con el club, por la atención y el seguimiento y por el nivel de profesores, entrenadores y alumnos.

Nos ha encantado charlar con ellos y aunque nadie sabemos que nos deparará el futuro, como dice la canción «no hay sueños imposibles ni tan lejos, si somos como niños, sin miedo a la locura…».